Vecinos de la avenida 1° de mayo donde mataron por error a un docente universitario afirman que el lugar es una zona roja donde personas se drogan, embriagan y juegan carreras clandestinas. Ayer, la fiscal Juliana Giménez efectuó una serie de allanamientos en busca del arma homicida y del supuesto autor pero todos resultaron infructuosas. Guido Amado Solís Fernández de 44 años, un docente universitario recibió un disparo a la altura del tórax y murió en el acto.
El crimen ocurrió frente al comercio denominado "Tía Otty Bebidas", de Hortencia Bullón de Al-varenga, alrededor de la 01:40 del lunes 6 de febrero.
El sospechado es César Ortega Sosa, quien soporta la acción por homicidio doloso y permanece prófugo de la justicia.
Un morador de la zona del crimen que por razones de seguridad prefirió el anonimato manifestó que la zona es bastante peligrosa. "Ahí tenemos de todo un poco, no solo hay polución sonora, hay competencia de música de 6 de la tarde hasta la seis de la mañana siguiente. Además juegan carreras de moto y autos. Todos saben que no solo se consume bebidas alcohólicas", expresó indicando que también se comercializan sustancias estupefacientes.
Ayer, la fiscal Giménez allanó dos vivienda, en el barrio San Agustín, de esta ciudad. Primero, la casa de los padres de Ortega Sosa y luego de la esposa de quien está separado hace tres años.
En ambos lugares no se encontró evidencia alguna. Su esposa manifestó que están separados hace tres años, mientras su padre dijo que el ahora prófugo sufre ataques de pánico, que consume medicamentos controlado y que cuando mezcla su medicina con bebidas se torna muy violento.
Reveló además que la mujer que lo acompañaba sería su actual pareja.
TODO FUE FILMADO
Conforme al video del circuito cerrado de la mencionada casa de bebidas, Ortega Sosa llegó al lugar a bordo de una camioneta Mercedes Benz ML, gris, sin chapa, en compañía de una mujer, de 24 años aproximadamente, de pelo rubio, quien estaba al mando del rodado.
El hombre pidió hablar con la dueña del negocio, desde el rodado, pero los empleados le manifestaron que la patrona no está acostumbrada a atender en la calle a los clientes. Allí, descendió Ortega Sosa e ingresó al comercio, llegó hasta el recinto detrás del mostrador donde estaba Hortencia Bullón y le manifestó que él era el hijo de su compadre. La comerciante le dijo al visitante que debía colocarse detrás del mostrador, como cualquier otro cliente. Además, le manifestó que no lo conocía, originándose una discusión.
Ambos intercambiaron algunas palabras, luego el hombre salió del lugar, abordó la camioneta y efectuó varios disparos con su pistola 9 mm. contra el local comercial, al momento de abandonar el lugar.
Uno de los proyectiles impactó en Solís Fernández, quien compartía una mesa con varios amigos, en una hamburguesería contigua al puesto de bebidas.





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